Diana, deambulaba por el angosto sendero, inhalando hebras de éter, con aroma a melancolía. La selvática arboleda, pletórica de cobrizas y centrinas hojuelas, modelaban el tapiz más hermoso, que sus ojos vislumbraron. (Otoño en Villaviciosa).

Sus entrañas: desgarradas, plañían lágrimas, que dulcemente se entremezclaban con el cetrino arroyo.

Multitud de cisnes, danzaban envolviendo el sollozo. Diana, se aproximó a la alambrada. Los cisnes, iniciaron una romanza de amor. Un suspiro percibió Diana en su mejilla, una tierna palabra, la arrojó a la realidad: “Te amo”.

La joven, volteó su cuerpo, y en un instante, ambos se fundieron un en cálido abrazo, con sabor a felicidad.

Los pétalos, que permanecían enlazados en los vástagos, se desprendieron amorosamente sobre ellos, formando la imagen más bonita jamás soñada.

Minicuento.

Autora: Clara Carrasco

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Fotografía “Otoño perfecto” - Vicente A. Naredo