Una tradición que todos los vecinos acogen con devoción al Santo, y sobre todo con el recuerdo de un tiempo en el que las familias se unían en el campu de la fiesta en una gira en la que todos compartían entre si. Una misa acompañada de gaita y tambor con procesión y la subasta del ramu y ofrendas, son los que dan paso a la sesión vermut, seguida de la comida campestre.

Aunque estuvo sin celebrarse unos años a causa del deterioro de la iglesia, la iniciativa de unos pocos vecinos movilizó al resto, que con ilusión, trabajaron para reconstruirla, y hoy, es una de las iglesias mas interesantes del concejo, por su belleza y situación

Una romería y posterior descarga de fuegos artificiales pusieron el broche final de una fiesta de la que podéis ver las fotos en el enlace inferior gracias a la colaboración de Cristina Carneado a la que damos las gracias por su trabajo siempre desinteresado

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